"Siempre imaginé que el Paraíso sería algún tipo de biblioteca" (J.L. Borges)

martes, 30 de octubre de 2018

lecturas recomendadas: Patria de Fernando Aramburu

La última sugerencia de nuestro club de lectura ha sido esta monumental novela de 646 páginas,
publicada en 2016. 
La lectura de Patria de Fernando Aramburu (ed. Tusquets) me ha resultado removedora y emotiva.
El autor nos presenta una novela coral en la que cada uno de sus personajes comparte sus experiencias con el lector y se coloca frente a él como frente a un espejo. La novela desvela los entresijos de un tiempo en el que fue difícil tener todas las claves y a veces se vio rodeado de un silencio cómplice del que es preciso salir.
El relato no es lineal y en muchas ocasiones utiliza la técnica del contrapunto que ya vimos en Eduardo Mendoza (la Verdad sobre el Caso Savolta). La narración tiene muchas similitudes con la vida real de aquellos años, está enraizada en la historia y nos aporta claves para entender mejor lo sucedido en Euskadi en los últimos años del siglo XX. A veces los acontecimientos pueden aparecer sesgados en un relato y puede existir la tentación de ocultar una cara de la realidad que nos es más incómoda. En esta novela eso no sucede.
Fernando Aramburu con un estilo muy personal y muy vasco, que nos recuerda a Miguel de Unamuno, nos lleva al escenario de sucesos desgarradores combinados con la cotidianidad ciega de algunos de sus moradores. Los testigos de ese “conflicto” asistieron en muchas ocasiones mudos a situaciones que ahora nos parecen aberrantes. Funcionaba el miedo y la represión que ejercía la banda terrorista ETA.
A través de capítulos muy cortos, con frases breves y concisas, el autor va poniendo en boca de sus personajes los pensamientos y los hechos. Nos lleva delante de situaciones que no siempre entendemos, nos presenta reacciones que solo obedecen a los mecanismos de defensa de la mente humana, equivocados o no, y nos atrapa con su lenguaje nuevo y directo que, en ocasiones, intenta ser un claro exponente de la manera de hablar de las personas sencillas.
Los acontecimientos que marcaron la vida de las dos familias protagonistas de la novela condicionan su evolución a medida que el relato avanza. Sus características e ideales, sus creencias no permanecen iguales a lo largo de todo el libro. En todos hay una evolución, precipitada a veces por el curso de los acontecimientos. Situaciones extraordinarias como el asesinato terrorista del Txato o la enfermedad de Ainhoa que hacen que sus seres queridos tengan que replantearse sus vidas. No todos están dispuestos a asumir las circunstancias. Son personajes normales y corrientes con defectos y virtudes que reaccionan cada uno a su manera.
El uso del lenguaje está muy cuidado en la novela para caracterizar a cada uno de sus personajes. La manera de Miren de justificar lo injustificable, la presión de los ambientes rurales hostiles, la huida hacia la ciudad como una vía de escape de miradas y comentarios y la añoranza de los espacios propios como el derecho a recuperar la felicidad perdida, se reflejan en esta novela de manera magistral.
La novela gana en sinceridad y en conocimiento de los personajes a medida que avanza la narración. Tiene un efecto catártico y resalta que son las emociones más íntimas las que mueven más a las personas: el perdón, la ayuda, la amistad, el amor o el respeto por los deseos del otro, mucho más que la defensa de la patria vasca o las reivindicaciones patrias.

En definitiva, el lector se sumerge en la crónica de esos años y asiste asombrado a la reacción de los protagonistas y a su mundo interior, que no siempre se hace explícito para los propios personajes. Una novela muy representativa de una época negra de España que, en mi opinión, no deja indiferente a quien la lee.

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